Mientras tanto
en las escaleras dos jóvenes ayudaban a Doña Lucy, uno de ellos lucia muy
profesional, con sus lentes redondos y su chaleco colegial, más sin en cambio
el otro joven preocupado levantaba a Doña Lucy con un aspecto un poco
asustando, con ojos de pistola, que no quitaban la mirada de la señora
desmayada, ambos jóvenes pujando llevaban a la señora hasta el hospital,
mientras tanto los tres pequeños del departamento 81 se asomaban por la puerta,
pues estaban escuchando los quejidos de los dos jóvenes que con esfuerzo
intentaban cargar a Doña Lucy, los pequeños se asombraban pues a Doña Lucy como
muñeca de trapo la llevaban, toda desmayada con sus lentos todos doblados del
santo golpe que llevaba.
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